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Designio

Designio: la perdición del ángel.

El demonio no espera, el destino tampoco.

A sus 23 años, Dariel ha descubierto una diminuta parte de los secretos de su escabrosa familia. Pero cuando pensaba que ya no habrían más sorpresas, surgieron algunas realmente más oscuras. 

Y otras cosas enterradas surgirán para poner a prueba su cordura.

Secretos siniestros, extrañas costumbres, nuevos contratos de almas y un mayordomo excéntrico serán la nueva constante. Que el tipo se llame Abel y que un antiguo conocido  llamado Caín están por recrear cierto pasaje de la biblia, solo será la cereza del pastel.  

Aunque ha quedado con una ligera amnesia selectiva, poco a poco irá recordando los terribles sucesos que vivió tras la persecución de Eren, un ángel caído muy intenso, Kashdejan, el demonio que hizo un contrato con su tío; y Gabriel, el arcángel que cuida del rebaño de Dios y solo por cuestiones muy personales. 

«Soy un ángel de negocios, Dariel —su mirada esmeralda brilló—, solo hice una excepción contigo».
Vincent
Ángel Pecaminoso

Algunas de sus conclusiones son preguntas abiertas:

Por otro lado, Dariel ha decidido elevar la relación que tiene con Vincent a una nueva etapa, ahora ella entenderá por qué él estaba tan determinado a consumar con ella algo que llevaba posponiendo demasiado tiempo.

«Dariel, me atrevo a decir que tienes un suculento sabor a melocotón».
Vincent
Ángel Pecaminoso

Lo más importante surge con el despertar del poder de Dariel, nacida de dos seres con un temible pasado. Y con ello, ella llega a conocer a Vincent de la manera en la que jamás pensó que sería posible, para muchos, conocer los secretos y vivencias de un amante toman toda una vida, para ella… es algo natural como soñar.

Ella descubrirá que Vincent tenía un destino qué cumplir, y como una profecía, él hizo lo que hizo sin arrepentimientos, e incluso,  lo volvería a hacer aplicando un par de métodos de tortura mientras se elevaba en armas. 

Por que él nació para la guerra.
 
Un ángel que con un milenio de vida renegó de su credo, su honor y su sangre, cuando él defendió un tesoro que debía ser adorado, mimado, amado. Dedicó los dos siguientes milenios para preparar el momento para tomar venganza, no por él, sino por aquellos que en una vida anterior juró proteger.
 

Reclutar a seres temibles conocidos como los jinetes, será su marca personal.

Aunque Dariel es un ángel, eso no evitará que forme parte de una perturbadora verdad angelical. Con Vincent a su lado, ella descubrirá que ser un caído, no siempre es por cometer un pecado. Su futuro es como un libro abierto que no terminó de ser escrito y habrá quienes deseen dictaminar su destino o anclarla a un designio que nunca fue escrito para ella. 

Vincent podrá tener la última palabra, sin embargo, Dariel deberá tomar la decisión.